27 de julio de 2011

cosas de chicas



la semana pasada me presentaron a una de esas mujeres que cuando llegan a la oficina a primera hora de la mañana parece que llevan levantadas tres horas y que además te las imaginas desayunando con la mesa puesta a la vez que leen la prensa (no en modo de pie en la cocina y teniendo especial cuidado de no morirse atragantada por culpa de una tostada demasiado hecha) y suelen pertenecer a esa especie de la que aunque hayan estado colgadas del teléfono toda la mañana (trabajando), sin parar de contestar correos (resolviendo), hayan asistido a 2 reuniones (tomando notas) a las ocho de la tarde siguen teniendo la cara y el maquillaje perfectos, el pelo impecablemente peinado, los tacones de diez centímentros todavía puestos (sin cojear, ni nada) y una sonrisa de oreja a oreja...
¿Pero cómo lo hacen? me parece imposible estar diez horas encima de unos tacones y que no se refleje el sufrimiento en la cara, igual que  la capacidad de estar peinada todo el dia con la misma precisión que si Marco Aldany fuese su compañero de cruceta ("déjame que te arregle ese mechón rebelde, reina"), seguir teniendo buen color y ni rastro de ojeras, el rimel en las pestañas que es en dónde tiene que estar y no repartido por la cara a modo de jersey mil rayas...

Así que al día siguiente me planté en la oficina mucho más arreglada que lo que venía siendo habitual últimamente,  y se extrañaron tanto al verme que me preguntaron si iba a algún sitio y como los aprecio mucho (tengo la suerte de tener muy buena gente a mi alrededor) les dije la verdad: " me he dado cuenta que últimamente me he abandonado un poco con respecto a mi imagen profesional, así que a partir de ahora voy a venir mucho más arreglada"... a ver cuánto me dura la intención...

P.D. La foto es cortesia del Sr. Louboutin, forma parte de su colección de primavera - verano 2011, me la he descargado de su web, que por cierto, vale la pena visitarla, es genial!!!

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